CHILE: BAHIA INGLESA. UN OASIS EN EL MEDIO DEL DESIERTO

A tan solo 70 km de Copiapo se encuentra Caldera, en lo que se llama “La Ruta del Desierto”. Y es asi, uno mira para un lado y para el otro y solo se encuentra con kilometros de tierra arida.
Llegamos antes del mediodia, y tras conseguir un lugar para dormir, nos pusimos en marcha rapidamente para ver la “joya” de la zona: “Bahia Inglesa”.
Impacta ver tanta aridez en pueblos a la costa del Pacifico, como que uno se pregunta como tanta y tanta agua no genera suelos fertiles (seguramente para algunos estudiosos estoy preguntandome una boludez!).
Caminamos 5 km acompañados por nuestro amigo Benji (asi lo apode yo), un perro de la zona que no se nos despego un segundo hasta llegar al lugar. Nos dijeron varios chilenos, que aca los perros de la calle tienen la costumbre de acompañarte y cuidarte, al principio no lo creiamos, pero hoy es creer o reventar.
Cuando la ruta se abre, y aparece el cartel: “Bienvenidos”, ya sentiamos el aroma a mar y escuchabamos el romper de las olas, solo faltaba que los ojos pudieran admirar este lugar.
Increible, dificil describirlo, pero no imposible: un paraiso natural de aguas cristalinas, algo turquesas, que en verano convoca a miles y miles de turistas.
En esta epoca el lugar estaba con poca gente, lo que nos permito algo de tranquilidad, aunque siempre, SIEMPRE, hay alguien que se nos acerca a hablar y nos pregunta de donde somos y que estamos haciendo. No pasa un dia, sin vivir una situacion de ese estilo. Por la pinta de aleman o polaco de Andres o por mi barba y gorra al estilo Juan Luis Guerra, nunca imaginan que somos argentinos, hasta que el “Che..” o el “Yeee” sale de nuestras bocas. Parte de lo especial del viaje son las historias del camino.
Esas que se comparten, donde uno cuenta de sus raices, del lugar donde nacio, de donde viene y hacia donde va, la mayoria de la gente ama el lugar donde crecio y nos lo transmiten con pasion.
Al atardecer nos volvimos para el pueblo, y caminamos un poco por la Costa, vimos su pequeño puerto, su plaza principal y su Iglesia.
Cuando salimos de Buenos Aires aun sin ruta trazada no me imagine que en el norte de Chile podria existir lugares como este, la mezcla de desierto y agua, es lo que lo hace interesante.
Nos despertamos hoy para sacar pasaje para Antofagasta, pero llegamos tarde y tuvimos que hacer tiempo en la plaza hasta las 14:30, chinchon y mate para matar el tiempo y para que llegada la noche la ruta nos siga sorprendiendo. Brindemos por eso!.

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